El pasado domingo fue uno de los primeros domingos que no hizo aire. Creo que éste es el año del aire y acercarse a la playa ha sido bastante complicado. Dimos un paseo con los niños. El agua del mar, todavía un poco fría, desprendía una agradable brisa que recorría el paseo marítimo. Estábamos tan a gusto que decidimos sentarnos a comer. De entrantes tellinas, clóchinas y calamares. De segundo, entrecot. Ese maravilloso entrecot debía ir acompañado de un vino que estuviera a su nivel. Así que lo regamos con un vino valenciano con mucha presencia.
Formado por un coupage de cuatro variedades (tempranillo, cabernet sauvignon, merlot y syrah), otorgan al vino estructura, fuerza y carácter. Un periodo de 12 meses de crianza en barrica de roble americano nuevo, seguido de un reposo en botella de 6 meses, sirven para redondear y ensalzar la fuerza de nuestro terruño. Con unos taninos bien integrados, pulidos y sabrosos.
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| FASE VISUAL (Ribete) |
Fase visual
Fase olfativa
Nariz envolvente y compleja, de buena intensidad y corte moderno. Con un ramillete de aromas en el que destacan las frutas de licor, vainillas, chocolate puro y especias
Fase gustativa
En boca mucho cuerpo, la fruta adquiere presencia, goloso, suave, de fácil paso y persistente. Sedoso y cálido. Corpulento. Nunca falla.
Puntos Guía Peñin: 91
PACO&LOLA. UN ALBARIÑO MUY ACTUAL
MESTIZAJE. EL PEQUEÑO DE LA SAGA MUSTIGUILLO
Fotografía: Santiago Hernández












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