Por Otilio Haro
Este es un vino de los que disfrutas. Que van a más en cada envite. Es esa Albariño pero más rabiosa. Y es que aún con su halo floral habitual, la fruta blanca cruje, como una manzana jugosísima.
Se muestra ya mineral en nariz, donde continúa en boca con una salinidad flipante, más todavía que su prominente acidez. Un blanco portugués. Un Vinho Verde muy rico, refrescante, balsámico… Con un inicio fino, elegante… y un final rabiosamente adictivo. Sus 12 euros son un regalo.











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