
Empezando por lo básico, no hay nada más digestivo y a la vez placentero que comer con un Cava. Cuando toque Champagne diremos que con champagne. Solo que centrándonos en este «blanc de noirs» (Pinot Noir) la fuerza y elegancia se unen. Con unos tostados que son un deleite. Gordito en boca en cuanto a tacto, pues resulta cremoso, con un carbónico integrado y persistencia final. En definitiva, que pone perro o perra a más de uno o una. 22 €. muy pagables.










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