A lo largo de estos meses hemos preparado varias recetas con lo poco que nos ha sobrado del puchero. Ropa vieja, canelones y croquetas de varios tipos. Sin embargo, hoy os traigo las croquetas que considero que son más sencillas y más básicas de todas las que he elaborado. Preparar este tipo de croqueta apenas nos lleva trabajo y no hace falta hacer una base de bechamel. Además, tienen la particularidad de que dependiendo del sobrante tendrán un sabor u otro. Puede predominar la suavidad del pollo, la intensidad de la morcilla y el blanquet o el dulzor del napicol. Un espectáculo de sabores que todos ellos combinados le aportan a esta croqueta un toque único.

INGREDIENTES
Muslo y contramuslo de pollo
Jarrete de cordero
Ternera
Tocino
Garbanzos
Morcilla
Blanquet
Nabo
Chiribía
Patata
PROCESO
Para preparar estas croquetas en primer lugar vamos a desmenuzar el sobrante del puchero. Si os gusta más triturado, lo podéis picar. Seguidamente preparamos pequeñas croquetas del tamaño que más os guste. Yo me he untado las manos con un poco de aceite de oliva virgen para poder volearlas mejor. Después tan solo nos quedará el rebozado. Las pasamos por harina, seguidamente por huevo y por último con pan rallado o panko. El panko es una especie de pan rallado japonés que se elabora sin la costra del pan y se desmigaja quedando como en escamas a diferencia del pan rallado que se presenta pulverizado. Esto le da un toque más crujiente y un aspecto más actual. Yo esta vez he utilizado el clásico pan rallado.






Por último, este tipo de croqueta tiene la ventaja que no hace falta congelarla después de elaborarla. Al no llevar bechamel nos permite freírlas tranquilamente. Freímos con abundante aceite de oliva virgen hasta que estén doradas. Quitamos el excedente de aceite con papel absorbente y listas para comer. A disfrutar.










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