Verdad, es un gran vino, pero este vino esconde una bonita historia de esfuerzo y sacrificio por parte de un alumno con el que he tenido la fortuna de trabajar codo a codo durante muchos años. Por suerte, todos los alumnos te dejan su impronta, de igual modo que nosotros esperamos dejar la nuestra durante su etapa educativa y así que perdure durante todas sus vidas.
Como decía, he tenido la oportunidad de trabajar con Marc durante estos últimos años y como un vino que empieza a madurar en su barrica, Marc fue madurando y adquiriendo matices en nuestro centro. Matices con aromas a fruta roja, con tonos violáceos propios de su juventud. Un vino lleno de frescura.
Un alumno que como el vino que poco a poco se deja querer, se va domando para ofrecer un gran vino. Días de sol, días de frío, tormentas, viento y granizo han curtido estas cepas que cada año nos ofrecía mejores racimos.
Un trabajo coordinado y mimado desde el principio, para conseguir lo mejor de nuestro alumno. Con los años Marc llegará a ser un gran vino, un gran director, producto del trabajo realizado en los viñedos, donde sus padres han trabajado duramente codo a codo con nosotros para extraer la esencia de sus racimos.
Después de todos estos años es reconfortante observar como ha ido cogiendo cuerpo y personalidad propia. Marc ha llegado a su primera parada y vemos que como los grandes vinos, como hoy presentamos, evolucionará para dar paso a un vino elegante y con personalidad, donde esa fruta roja se habrá convertirá en fruta madura, tostados….. en un gran vino
EL VINO
Información extraída de la web de la bodega Marqués de Riscal











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