Por Otilio Haro
Los vinos de Paco Oliván se repiten y se repetirán. Creo en ellos, porque gozo con ellos. Aquí el Graciano está de muerte. Se puede disfrutar desde su salida si te va el rock and roll, aunque si lo aguantas en botella el tiempo que marque un pequeño ejercicio de paciencia, tienes el resultado de este 2015. Está bestial. Sigue con ese aire fresco de principio a fin. Con un color vivo y brillante, de capa media-alta, con la orilla grana y una excelente lágrima. Y aquí viene la fiesta… Aromas de grosellas negras maduras y notas de café dulce. Arriba esos tostados y esa fruta! Imprescindible una buena aireación. Sale de fondo un laurel dando un toque balsámico.
En boca es serio. Se repiten todas las notas anteriores y sin embargo te dice que ojo, es fresco, que lo puedes estirar mucho más en el tiempo. Muy buena acidez que junto a la fruta tan presente lo convierte en jugoso. Un postgusto largo de esa fruta madura con la ligera amargosidad de la piel. Y ahí se queda, con persistencia.
Un vinazo por, estimo, unos 14 pavos. Muy recomendable.











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